Misionero ve que la ayuda enviada a Puerto Rico abre los corazones

Por Brandon Elrod, posted Friday, December 01, 2017 (12 days ago)

COMERÍO, Puerto Rico (BP) -- Incluso en las secuelas de la devastación que causó el huracán María en Puerto Rico, Jorge Santiago, el misionero que planta iglesias, ha estado experimentando la verdad en Romanos 8:28 que dice que todas las cosas ayudan a bien.

Jorge Santiago predica ante un grupo reunido en Comerío, Puerto Rico, mientras comparten los alimentos y escuchan un mensaje de la Biblia. Santiago, un misionero con la Junta de Misiones Norteamericanas, y su familia han estado ministrando en la municipalidad después de las secuelas del huracán María. Ellos proveen alimentos y servicios de lavandería.
Foto de Facebook
En julio, Santiago y su esposa Rebeca se mudaron a Puerto Rico junto con sus dos hijos, Sebastián y Sophia, para servir como misioneros en la plantación de iglesias con la Junta de Misiones Norteamericanas. Fueron enviados a Comerío, una municipalidad con 20,000 habitantes y a unos 45 kilómetros al sur de San Juan.

"Justo después de la tormenta," dijo Santiago, "nos enfocamos en ayudar a la gente. Empezamos a buscar recursos, alimentos y agua para llevar a Comerío."

Los pastores bautistas del sur que viven en la isla se han unido con otras denominaciones para ayudarse mutuamente en su misión de servir a las personas en necesidad. Mientras Santiago oraba y se aventuraba para encontrar comida y otros recursos, notó que, por experiencia personal y las historias de otros, era muy difícil lavar a mano la ropa sucia.

Santiago vio a diferentes grupos distribuyendo comida y agua, pero nadie estaba enfocándose en la necesidad de ayudar a la gente a lavar su ropa.

"El papá de mi esposa es uno de los pastores cuya iglesia nos envía dinero," la mayoría del cual Santiago usó para comprar "por fe" tres lavadoras.

Jorge Santiago posa para una foto en grupo con las familias mientras comparten los alimentos preparados por la familia de Santiago y sus compañeros de ministerio como parte de los esfuerzos de ayuda después de las secuelas del huracán María.
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Con el tiempo pudieron comprar tres más que se usaron para comenzar una idea evangelística en la comunidad, llamada Proyecto Mi Ropa Limpia.

"Dios no ha dejado de proveer," dijo Santiago, "y no hemos dejado de darle a la gente cualquier cosa que tengamos."

Santiago y su familia han trabajado duro ministrando en Comerío, saliendo de San Juan cerca de las 4:30 am sin regresar a casa si no hasta las 8:30 ó 9:00 pm. Rebeca administra las lavadoras cuando Santiago viaja para buscar alimentos y agua y distribuye lo que puede encontrar.

Santiago recibió uno de los paquetes para pastores que el ministerio Send Relief de la JMI envió a Puerto Rico, y dijo que el paquete llegó justo a tiempo cuando enfrentaba dificultades para encontrar recursos.

Siempre que salía a buscar recursos, Santiago oraba y le pedía a Dios que lo guiara al lugar donde estaban los recursos. Después de tres días sin encontrar algo, recibió una llamada telefónica diciéndole que fuera al almacén de Send Relief.

"Entonces, cuando vi [el paquete para pastores], comencé a llorar porque también vi todas las cosas que nos trajeron," dijo Santiago.

Jorge Santiago y su esposa Rebeca usan el regalo que envió la iglesia de su padre para comprar las lavadoras para la comunidad en Comerío y ayudar con la difícil tarea de lavar la ropa a mano. Después del daño causado por el huracán María, Santiago notó que no se estaba tomando en cuenta esta necesidad, y él y su esposa creyeron que Dios proveería para sus necesidades si compraban las tres lavadoras.
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El generador que estaba incluido en el paquete está siendo usado para echar a andar las lavadoras del Proyecto Mi Ropa Limpia, y la demás comida y recursos han ayudado bastante a su ministerio en la comunidad.

"Dios nos dio el privilegio de mostrar a la gente lo comprometidos que estamos con ellos y con Dios," dijo Santiago. "Podemos vivir el evangelio al servir a la gente."

Inicialmente, Santiago y su familia habían planificado comenzar servicios de alabanza en enero. El huracán María cambió los planes, y el domingo 12 de noviembre, Santiago tuvo la oportunidad de predicar el Evangelio y orar con un grupo de personas mientras compartían los alimentos.

"Es algo bueno, todo lo que estamos haciendo ahora para ayudar y servir a la gente," dijo. "Es importante para la gente, pero aún más importante que eso es la necesidad de compartir el Evangelio."

Un pasaje en Marcos 1:32-38 ayudó a Santiago a ver que llegó la hora de comenzar a predicar. La comunidad estaba abierta. "La gente comenzó a preguntarme qué era mi iglesia, pero ni siquiera tengo una todavía," dijo. "Seguían preguntándome a qué hora eran los servicios, querían escuchar la Palabra de Dios."

Su plan es continuar reuniéndose con la gente cada domingo y predicar la Palabra. La manera en que Santiago y su esposa sirvieron a la comunidad abrió la puerta para el Evangelio y lo ha inspirado a predicar las Buenas Nuevas.

Jorge Santiago, su esposa Rebeca y sus dos hijos, Sebastián y Sophia, se toman una foto familiar después de su ordenación al ministerio en Maryland, antes de mudarse en julio para servir como misioneros de plantación de iglesias en Puerto Rico—después llegó el huracán María el 20 de septiembre, impulsando a la Junta de Misiones Norteamericanas a actuar rápidamente con su ministerio de ayuda en desastres.
Foto de Jorge Santiago
"No estamos aquí para jugar o perder nuestro tiempo o el tiempo de Dios," dijo Santiago. "Estamos aquí con una misión y estamos aquí para cumplir con nuestra misión."

Santiago continúa avanzando hacia su meta de una iglesia oficial, pero mientras tanto, él y otras iglesias como la suya usarán los recursos que lleguen a través de las donaciones monetarias enviadas a Send Relief.

"Como pastor, aún necesito recursos para ayudar a la gente," dijo Santiago. "La gente no creerá en lo que dices a menos que les pruebes que los amas. La manera en que experimentan tu amor por ellos es a través de los que les das."

Visite http://www.sendrelief.org para ser voluntario o hacer una donación para el fondo de ayuda en desastres, y apoyar el esfuerzo de hombres, mujeres y niños en Puerto Rico, quienes todavía necesitan ayuda para recuperarse de la devastación causada por el Huracán María.

Brandon Elrod escribe para la Junta de Misiones Norteamericanas (North American Mission Board).
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